A lo largo de este bloque hemos recorrido mucho camino: qué es el EMDR, cómo funciona, sus ocho fases, cómo es una sesión, qué se siente y cómo elegir terapeuta, entre otros temas.
Aun así, es normal que queden dudas. Algunas son muy concretas, otras dan un poco de vergüenza preguntar, y otras aparecen justo cuando estás a punto de pedir cita. En este artículo he reunido las que más escucho en consulta, con respuestas breves y claras.
¿El EMDR funciona aunque no recuerde mi infancia?
Sí. Es una duda muy frecuente, y muy comprensible: muchas personas recuerdan muy poco de su infancia, o solo fragmentos sueltos.
No recordar no es un problema para el EMDR. Hay varias razones:
- No hace falta recordarlo todo para trabajar. Podemos empezar por lo que sí está: las situaciones de tu vida actual que te activan, las emociones que se repiten, las creencias que tienes sobre ti («no soy suficiente», «me van a abandonar»).
- El cuerpo y las emociones también son una puerta. A veces no hay una imagen clara, pero sí una sensación conocida: un nudo en el estómago, una angustia que «de siempre has tenido». Con eso también se puede trabajar.
- El EMDR trabaja con lo que tu mente trae. A veces, durante el proceso, aparecen recuerdos de forma espontánea. Otras veces no, y la mejoría llega igualmente.
Lo que no hacemos es buscar recuerdos ocultos. Como te contaba en qué se siente durante una sesión de EMDR, no voy a sugerirte qué pudo pasar ni a forzar que recuerdes nada. Trabajamos con lo que hay, respetando tu historia tal y como la vives.
¿Es necesario contar todos los detalles del trauma?
No. Esta es una de las ventajas del EMDR que más agradecen las personas que llegan con historias difíciles.
En la primera etapa de la terapia necesito conocer tu historia a grandes rasgos, pero tú decides cuánto compartes. A veces basta con nombrar un recuerdo («lo de aquel verano», «lo que pasó con mi expareja») para saber que está ahí y trabajarlo cuando sea el momento.
Durante el reprocesamiento, el trabajo ocurre dentro de ti, no en la conversación. Entre una serie de estimulación bilateral y otra, solo te pregunto qué notas, y puedes responder con pocas palabras: «más tensión en el pecho», «ha cambiado la imagen», «nada especial». No tienes que relatar lo que pasó con detalle.
¿Qué pasa si me bloqueo durante una sesión?
Pasa, y no es ningún fracaso. A veces el procesamiento se detiene: el malestar no baja, aparece siempre la misma imagen o te quedas en blanco. En EMDR lo llamamos un bloqueo, y hay muchas formas de acompañarlo:
- Cambiar algo de la estimulación: la dirección, la velocidad o el tipo (pasar de movimientos oculares a toques, por ejemplo).
- Hacer una pequeña intervención para ayudar a que el proceso avance. A veces es una pregunta, o recordarte algo que ahora sabes y entonces no sabías («¿quién era el adulto en esa situación?»).
- Escuchar qué hay detrás del bloqueo. Muchas veces es una parte de ti que tiene miedo de soltar, o que lleva mucho tiempo protegiéndote. Esa parte merece ser escuchada, no forzada.
- Volver a los recursos y dejar el recuerdo para otro momento, si hace falta.
Y si lo que ocurre es que te sientes desbordada o «lejos de ti», paramos. Siempre tienes la señal de stop, y ninguna sesión termina sin que vuelvas a un estado de calma. Te lo explico con más detalle en ¿Puede el EMDR hacer que me encuentre peor?.
¿Puedo hacer EMDR si tomo medicación?
En la gran mayoría de los casos, sí. Muchas personas hacen EMDR mientras toman antidepresivos, ansiolíticos u otra medicación, y el tratamiento psicológico y el farmacológico pueden complementarse muy bien.
Algunas cosas importantes:
- Cuéntamelo desde el principio: qué tomas, para qué y desde cuándo. Es información útil para planificar el tratamiento.
- Nunca dejes ni cambies la medicación por tu cuenta. Cualquier ajuste debe decidirlo tu médica o tu psiquiatra.
- Si es necesario, podemos coordinarnos con el profesional que te la prescribe, siempre con tu permiso.
- En algunos casos, ciertos fármacos (por ejemplo, dosis altas de algunos ansiolíticos) podrían hacer que notes menos las emociones durante la sesión o que el procesamiento sea más lento. No suele ser un impedimento, pero conviene tenerlo en cuenta y hablarlo.
¿El EMDR sirve para la ansiedad?
Puede ayudar mucho, especialmente cuando la ansiedad tiene raíces en experiencias vividas: haber crecido en un ambiente impredecible, haber vivido una situación de miedo intenso, haber tenido que estar siempre alerta.
Para ser honesta, la evidencia del EMDR es más sólida en el trauma que en los trastornos de ansiedad, donde los resultados son prometedores pero todavía hay menos estudios. Lo explico con detalle en ¿Qué problemas puede tratar el EMDR?.
En la práctica, lo que hacemos es explorar de dónde viene tu ansiedad. Si detrás hay experiencias que se quedaron atascadas, trabajarlas con EMDR puede reducir la ansiedad desde su origen. Y, a menudo, lo combino con herramientas de regulación emocional y trabajo corporal, que te ayudan a manejarla en el día a día desde las primeras sesiones.
¿Puedo conducir después de una sesión?
En general, sí. Como cada sesión termina con un cierre en calma, la mayoría de las personas salen de la consulta en condiciones de hacer su vida con normalidad, incluido conducir.
Dicho esto, algunas personas se sienten cansadas, más sensibles o algo «en las nubes» después de una sesión intensa, como te contaba en qué se siente durante una sesión de EMDR. Por eso te recomiendo:
- Tomarte unos minutos antes de coger el coche, si lo necesitas.
- No conducir si te notas mareada, muy cansada o desconectada. En ese caso, espera un rato, da un paseo o busca otra forma de volver a casa.
- Decírmelo al final de la sesión si no te sientes del todo presente, para dedicar unos minutos más a anclarte.
- Si sabes que te toca trabajar algo intenso, organizarte para que alguien te recoja o para volver en transporte público ese día.
¿Qué ocurre si tengo varios traumas?
Es lo más habitual. Pocas personas llegan con un único recuerdo difícil, y muchas veces las experiencias dolorosas están relacionadas entre sí.
Al principio de la terapia hacemos juntas un mapa de tu historia, como te explicaba en las ocho fases del protocolo EMDR. Con ese mapa:
- Agrupamos los recuerdos que comparten una emoción o una creencia (por ejemplo, todas las situaciones en las que te sentiste humillada).
- Elegimos por dónde empezar: a veces por el recuerdo más antiguo, otras por el que más pesa ahora o por uno menos intenso, para que te familiarices con el proceso.
- Aprovechamos la generalización: al procesar un recuerdo clave, a menudo otros parecidos también pierden fuerza, sin necesidad de trabajarlos uno por uno.
Cuando la historia es larga y el dolor está muy acumulado, como en el trauma complejo, cuidamos aún más la preparación y, a veces, empezamos por el futuro y el presente antes de ir al pasado. Puedes leer más en ¿Cuántas sesiones de EMDR suelen ser necesarias? y en la página de trauma complejo.
¿Se puede hacer EMDR online?
Sí. El EMDR online se ha extendido mucho en los últimos años y funciona bien para muchas personas.
En las sesiones por videollamada, la estimulación bilateral se hace de otras formas:
- Siguiendo con la mirada un estímulo en la pantalla.
- Con toques alternos que te das tú misma, por ejemplo con el abrazo de mariposa: cruzas los brazos sobre el pecho y te das golpecitos alternos con las manos.
- Con sonidos alternos a través de auriculares.
Para que la sesión online funcione bien, es importante tener un espacio tranquilo y privado, donde nadie te interrumpa, una buena conexión y, si es posible, auriculares. También es buena idea no tener nada urgente justo después, para poder darte un momento de calma.
Hay situaciones en las que puede ser preferible empezar de forma presencial, por ejemplo si hay mucha tendencia a la desconexión o si no tienes un lugar seguro en casa. Lo valoramos juntas en las primeras sesiones. Te cuento más sobre cómo es una sesión en cómo es una sesión de EMDR.
¿Te queda alguna duda?
Si tu pregunta no está aquí, o si quieres saber cómo se aplicaría todo esto a tu caso concreto, escríbeme. Ninguna pregunta es demasiado pequeña.
Soy Carmen María, psicóloga sanitaria especializada en EMDR y en trauma psicológico. Tengo formación en EMDR de Nivel I y Nivel II, me actualizo de forma continua y me superviso periódicamente. Acompaño a adolescentes y adultos con trauma y trauma complejo, apego ansioso, relaciones tóxicas, ansiedad y duelo.
Dónde atiendo:
- Presencial: calle Hermanos Carazo, 1, 3.º D, en el barrio del Zaidín (Granada), junto a la avenida de Dílar.
- Online: desde cualquier lugar.
Escríbeme y resolvemos tus dudas. Si lo prefieres, podemos empezar simplemente con una primera conversación para conocernos.
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Carmen María Martín Fuentes
Colegiada AO13008 | Centro Sanitario NICA 69456